Ir al contenido principal

Dos hostias

Escondidos en una trinchera oíamos las detonaciones cada vez más cerca. El miedo se había apoderado de todos nosotros y lo único que nos distinguía era la manera en que cada uno lo manifestaba. Un compañero que estaba a mi lado tuvo un ataque de pánico y empezó a gritar incontroladamente. Sin pensar le cogí por los hombros y le pegué dos hostias pidiéndole que se calmara y dejara de gritar. En seguida se calmó y me dio las gracias.

Han pasado diez años desde aquel episodio y desde entonces mi vida ha ido tomando, poquito a poco, un rumbo más tranquilo y mis experiencias se han hecho cada vez más plácidas.

Ahora, cuando desde esta distancia me observo a mí mismo en situaciones como, por ejemplo, cuando el ordenador se me ha estropeado o he perdido el móvil, cuando falla alguna cosa burocrática o no se me cumple algún plan previsto, y eso me vuelve loco, histérico e insoportable, veo cuánto he cambiado y siento que me irían bien un par de hostias.

Comentarios

Boris Matijas ha dicho que…
Ponte a la cola, ;-)
Anónimo ha dicho que…
Cuando Dalí daba hostias, golpeaba
la cara de su agredido/a con un
lirio que utilizaba como si
fuera una falsa fusta.

El día que quieras, me pongo a la
cola. Lirio incluído.

Entradas populares de este blog

Ron&roll

Hay días que sí y días que no. Y, hay que vivirlos como son, porque son como somos. La noche pasada en una fiesta hablaba con un amigo de tipo de personas que somos y le dije que eligiera una palabra con la que mejor se identificaría. Mi amigo me dijo “Yo me considero una persona seria” ¿¡Serio!¿ - repetí pensando en la construcción de la palabra. “Se - rió. ¡Es el pasado! O sea, serio es aquel que en el pasado se rió, y ya no se rie”. Después de un par de cubatas de ron toque venezolano, mi amigo olvidó que era alguien serio. Y repetía bailando, “¡tío, hay que vivir la vida!” con una amplísima sonrisa. “Sí tío, eso es. Ron&roll”, le decía buscando con la mirada los cubatas de Juan.

Adiós a Los Papeles de Boris

Me hizo mucha ilusión recibir la foto que acompaña este post. Me la enviaron de la Plataforma Editorial y muestra Cuenta siempre contigo , mi libro, destacado en la librería de la estación de Sants en Barcelona. Es allí donde bajé del tren a finales de abril de 2002 y donde empezó la bonita aventura que fueron los años vividos en España. Fue en Barcelona donde empecé a poner en orden mis recuerdos y buscar sentido a lo sucedido. En fin, es donde me convertí en el editor de mi propia vida. Donde empecé a contar conmigo.  El nombre de la estación. “Sants” me daba buenas vibraciones. ¿Qué mejor que los santos para saludar y darle la bienvenida a un viajero cansado que se había cruzado media Europa? Aquella noche, al llegar a Sants, tenía una maleta, algo menos de mil euros y un Sí, el poema de Rudyard Kipling escrito en un papel. Me lo había dejado anotado Tanja, mi Preciosa Bruja de Dorćol. Con este himno estoico empezó mis odiseas ibéricas. Me lo dejó escrito en u...

Nueva web

Queridos amigos, He estrenado mi página web personal donde podéis conocer más cosas que hago y leer nuevos posts. Nos vemos en www.borismatijas.com