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Picolo mondo grande

- Señora, me parece que está usted leyendo un periódico viejo – refrescaba el silencio de la sala de espera del ambulatorio el agradable acento argentino de la chica que tenía sentada al lado mío.
- Es de ayer – contestó la señora desde la amabilidad preestablecida.
- Sí, ya me parecía a mí que éste titular ya era muy pasado – dijo la chica indicando el gran titular sobre La Crisis en la portada.
- Es que con los tiempos que corren... - afirmó la señora dejando que el silencio terminara la frase.

En una conferencia sobre la nueva sociedad de la información, el rector de la OpenUniversity, John Daniel, afirmó: “Señoras y señores, las nuevas tecnologías son la respuesta. ¿Cuál era la pregunta?”.
Creo que la pregunta tiene que ver con que vivimos atrapados entre las manecillas del cronometro de la "noticiabilidad", impulsadas por la fuerza cinética de los poderes asentados sobre nuestros destinos (llamadlo espaldas). Y desde que el tiempo se mide en dinero no paramos de acojonarnos por la velocidad y el ritmo que nos impone.
Lo nuevo, novedoso y moderno parecen impedir que tengamos una perspectiva más amplia de lo cotidiano. Y lo cotidiano parece estar cada vez más alejado del nuestro entorno natural. Parece ser que lo que nos está pasando a nosotros no importa, porque las noticias no las creamos nosotros. Y como no ha salido en la tele, "que más da".
Pero si finalmente resulta que nos tenemos que convertir en medios de comunicación para demostrar que nuestras vidas importan, pues bien, gracias a los blogs tenemos una oportunidad maravillosa de tomarnos nuestro tiempo. Poner el “slow motion” y hacer grandes nuestros mundos.

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