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Nomen est omen

El nombre es el simbolo, decía Ciceron. El mío es de origen ruso y en su raíz está el verbo "luchar". No es un nombre muy común en mi país, tampoco lo debe de ser en Francia. Pero, bajo el mismo simbolo nació un poeta (escritor, traductor y mucho más) que escribió un poema que invita a luchar: Boris Vian.

EL DESERTOR

Señor presidente
Le escribo esta carta
Que quizá lea usted
Si tiene tiempo

Acabo de recibir
La orden militar
Para ir a la guerra
El próximo miércoles

Señor presidente
No voy a hacerlo
No vine a este mundo
Para matar pobre gente

No quiero que se enfade
Pero he de decirle
Que mi decisión es firme:
Voy a desertar

Desde el día en que nací
He visto morir a mi padre
Partir a mis hermanos
Y llorar a mis hijos

Mi madre sufrió tanto
Que ya está bajo tierra
Se ríe de las bombas
Y hasta de los gusanos

Cuando estuve preso
Me robaron la mujer
Me robaron el alma
Y todo mi pasado

Mañana muy temprano
Les cerraré la puerta
A aquellos años muertos
Y me echaré al camino

Pediré limosna
Por las rutas de Francia
De Bretaña a Provenza
Y les diré a las gentes:

«Niéguense a obedecer
Niéguense a colaborar
No vayan a la guerra
Niéguense a partir»

Si hay que derramar sangre
Derrame usted la suya
Pues tan buen apóstol es
Señor presidente

Si ordena que me busquen
Dígales a sus agentes
Que no llevaré armas
Que pueden disparar

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
jejeje
ya ves, yo tengo el nombre de madame bovary, menudo ejemplo :)

precioso el texto.


siloam
Anónimo ha dicho que…
¡Eso!
¡Y que se mueran los feos!

Nax