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Celulosis

Esperaba en el pasillo de los juzgados a que empezara el juicio en el que tenía que traducir, cuando escuché las siguientes palabras: “¡78 detenidos en toda Barcelona! Esto es poquísimo. Recuerdo cuando teníamos cada uno seis o siete durante la guardia... ¡Claro! ¡Si no hay policías no hay detenidos!”, concluía un abogado de turno de oficio hablando con otra compañera suya. A mi me sonaba como si los juzgados fuesen una granja o un matadero que va por piezas y no por personas.

Algunos jueces con ataques de ira u otros completamente ausentes y deprimidos dictan las sentencias, sin ni siquiera haber escuchado lo que tenía que decir el acusado cuyo abogado de oficio se había presentado en la declaración para poner el sello en su hoja de servicio, lo que le permita justificar y facturar el servicio que el Estado garantiza a cada detenido, igual que los interpretes y los policías a los que nos sellan nuestras hojas de servicio. En fin muchas hojas. Quizá el principal beneficiario del sistema jurídico sea la industria de papel. Miles de toneladas de papel impiden a que haya experiencias humanas entre el fin y la causa. La celulosa es como el colesterol que atasca el cuerpo, frustra su normal funcionamiento y lo conduce hacía la obesidad. Diagnostico: celulosis.

Todo este tiempo que he pasado rodeado de delitos, penas, castigos, mentiras, juicios y prejuicios me ha ayudado a confirmar que todos somos la consecuencia de nuestras experiencias. La frustración es la consecuencia de su (mala) interpretación.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Koliko te placaju za prevodjenje:
nikolanajlepsi@yahoo.com
Boris Matijas ha dicho que…
Dovoljno
Anónimo ha dicho que…
SVE MI JE JASNO!!!!

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- Bueno, ahora vamos a hacer una cosa. Cada uno tiene que escoger un nombre español de los que están apuntados aquí en la lista – dijo mi amiga Marta indicando la página del libro para aprender español a sus alumnos, entre los cuales había tres estudiantes de China.
- Limón –dijo una de las muchachas chinas.
- Ehhhh, perdona, pero “Limón” no es un nombre adecuado para ponérselo a las personas. Aquí la gente no se llama Limón –intentó explicar Marta.
- ¿Por qué no? -insistió la alumna.

Al instante uno de sus compatriotas salió en su ayuda y para demostrar que el nombre en cuestión era lo más natural del mundo empezó a decir:
- Fanta limón, schweppes limón, yo limón.

Llegados a este punto, Marta decidió que lo mejor era dejar la cosa tal cual, con una estudiante china llamada Limón.

Mientras mi amiga me lo contaba me partía de la risa imaginando su cara, la de alguien que de todo corazón y con la mejor intención intenta explicarle a una china que no es normal llamarse Limón. Pero el protagoni…