Ir al contenido principal

Un buen consejo

- ¡Uyyyy, j’ai fait un catastrophe! – dijo Amaie con una sonrisa pintada de yogur de fresas que acaba de echar por toda su alrededor. Y mientras se reía en sus grandes ojos brillaba la maravillosa ausencia del pasado y futuro. Solamente existía este precioso instante que resbalaba sobre la rigidez de mis 30 años acumulados. Ella tiene tres, y a mí me parecen tan grandes como un planeta entero. La razón debe de ser el hecho que ella lo aprovecha todo. En cada respiro. Todo lo que le rodea tiene un único fin; interactuar.

Estamos en Vence cerca de Niza y nos vamos a bañar todos los días en el río Lobo (Loup). Es un lugar mágico. Es como si a los Alpes, de no poder llegar al Mediterráneo, se les hubiera caído una lágrima que todavía corre entre el bosque. Allí, estirado en una piedra bien cómoda, leo “Le Petit Prince” intentando recuperar la sensación del mundo grande que tanta alegría le da a mi pequeña compañera de viaje.

Lo intenté pero no lo consegí. Mi mente pesa demasiado para la inocencia. Pero no me desespero. Siempre puedo aprender a volver a crecer. Para empezar seguiré el buen consejo de una flor:
“Il faut bien que je supporte deux ou trois chenilles si je veux connaître les papillons.

" (Antoine Saint-Exupery)

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Where did you find it? Interesting read » »

Entradas populares de este blog

Ron&roll

Hay días que sí y días que no. Y, hay que vivirlos como son, porque son como somos. La noche pasada en una fiesta hablaba con un amigo de tipo de personas que somos y le dije que eligiera una palabra con la que mejor se identificaría. Mi amigo me dijo “Yo me considero una persona seria” ¿¡Serio!¿ - repetí pensando en la construcción de la palabra. “Se - rió. ¡Es el pasado! O sea, serio es aquel que en el pasado se rió, y ya no se rie”. Después de un par de cubatas de ron toque venezolano, mi amigo olvidó que era alguien serio. Y repetía bailando, “¡tío, hay que vivir la vida!” con una amplísima sonrisa. “Sí tío, eso es. Ron&roll”, le decía buscando con la mirada los cubatas de Juan.

Adiós a Los Papeles de Boris

Me hizo mucha ilusión recibir la foto que acompaña este post. Me la enviaron de la Plataforma Editorial y muestra Cuenta siempre contigo , mi libro, destacado en la librería de la estación de Sants en Barcelona. Es allí donde bajé del tren a finales de abril de 2002 y donde empezó la bonita aventura que fueron los años vividos en España. Fue en Barcelona donde empecé a poner en orden mis recuerdos y buscar sentido a lo sucedido. En fin, es donde me convertí en el editor de mi propia vida. Donde empecé a contar conmigo.  El nombre de la estación. “Sants” me daba buenas vibraciones. ¿Qué mejor que los santos para saludar y darle la bienvenida a un viajero cansado que se había cruzado media Europa? Aquella noche, al llegar a Sants, tenía una maleta, algo menos de mil euros y un Sí, el poema de Rudyard Kipling escrito en un papel. Me lo había dejado anotado Tanja, mi Preciosa Bruja de Dorćol. Con este himno estoico empezó mis odiseas ibéricas. Me lo dejó escrito en u...

De vacaciones

Me voy a mi(s) tierra(s) durante unas dos semanas y muy probablemente no voy a escribir demasiado durante este tiempo. Mientras tanto espero que si no hay cambios positivos por lo menos se mantenga el “Estatut Quo” y que siga el diálogo hasta que se llegue a una solución democrática. También espero que las “aMenazas” sigan encerradas en sus casas jugando al Risk, con soldaditos de plomo o cualquier otro juego que satisfaga sus ganas de pelear. Últimamente noto que los quioscos están llenos de recuerdos de la Guerra Civil. De postales, libros, fotos, sellos, testimonios, verdades y mentiras sobre quién tuvo la culpa. Pero hay que tener una cosa en cuenta; la inmensa mayoría de los españoles de hoy no había nacido en las fechas en las que todo esto sucedió, por lo que a ningún “culpable” le queda demasiado tiempo por vivir. Y recordad también que los que más ruido hacen con este tema son siempre los que más beneficios personales pretenden obtener con él. Hasta la vuelta, os recomiendo: ...