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Atlántida

Ha llegado la hora de poner el punto al final de un principio. Me voy de Lisboa sabiendo que tengo que volver (para poder volver primero me tendré que ir, lógico :).

En fin, es aquí donde he encontrado la Atlántida. En una plaza entre cuatro bancos de piedra y el calor de sus sombras amarillas. Solo tuve que cerrar los ojos para verla y no se parecía a nada de lo que me había imaginado. No está hecha de deseos, sino de instintos. Del momento. De los reflejos de la puesta del sol que el Tajo lleva al Atlántico.

Dejo Lisboa pero me llevo un botín bien rico. Todo un nuevo registro de sonidos, de colores, de sensaciones y emociones.

Obrigado e Saudade

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Bem-vindo, Boris, por acá ya te extrañábamos.
Espero ansioso tus historias y pinceladas sobre Lisboa.
Anónimo ha dicho que…
Además de volver a Lisboa en cuanto puedas (una enfermedad que nos afecta a muchos, no te creas), de regreso puedes ver también --si no la conoces-- la película "En la ciudad blanca", de Alain Tanner. Seguro que te atrapa.
siloam ha dicho que…
me encanta leer estos post portugueses...y sí, vé la ciudad blanca en pantalla....cerca de mi trabajo hay un reloj q tb vá al reves...:)..toral, solo es segiro hacia norte, y a mi me gustarí ir al sur, siempre al sur...
besiños.