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El octavo mes

Estoy en el octavo mes. De esperar tanto ya me entran ganas de vomitar y los nervios pronto se convertirán en contracciones. Compulsivamente consumo todo tipo de azúcar refinado, sufro altibajos y no me levanto en los autobuses. Estoy en el octavo mes del trámite para la renovación de mi permiso de trabajo. ¡Señores! Voy a parir un flipe que me tendrán que buscar un alojamiento facilitado por el Estado.

Quizá uno similar al que tiene B., un compatriota mío al que tuvo que hacer de traductor el otro día en los juzgados. Es un año mayor que yo y los últimos seis los ha pasado en España. “Más de cuatro en la cárcel, hermano”, me comentó mientras la fiscal le leía la acusación. El juicio terminó con que B. “negoció” un año más en España. Quizá sea una forma algo radical pero, paradójicamente, también es una manera de poder estar aquí legalmente. Lo importante es ir sumando años. Pronto llegará la próxima salida a la calle y B. podrá “negociar” la nacionalidad española.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
a que esperas, Borigodot?...

ayer vi la Sasha

un angel dropped in to a women's body

esta igualito que tu: lleva ocho meses de embarazo esperando al niño Permiso. Si será la niña se llamará Residencia.

Te falta poco,hombre. Pronto serás un padre feliz, tanto como si fuera el niño o la niña.

Un abrazo fuerte mientas esperas!
Boris Matijas ha dicho que…
Gracias Monje,
te encargo de su bautizo
un abrazo
iturri ha dicho que…
Suerte señor Matijas:

Y que el parto sea natural: papeles para todos.

Agur.

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