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El silencio de las ballenas

Una de las experiencia más extraordinarias que he tenido, fue ver pasando, desde el barco, un grupo de ballenas grises, cerca de las costas de Baja California.
Hay algo místico es estos seres ancestrales que me inspira mucho respeto y a la vez mucha tristeza al ver que sigue habiendo países que les asesinan con fines industriales.

Esta mañana leí el artículo Cómo suena un terremoto y descubrí que: "se considera que los cetáceos son bioindicadores del equilibrio acústico natural de los océanos por su sensibilidad al ruido. La sensibilidad de estos animales y su papel clave en los ecosistemas marinos permite calibrar la tolerancia de la cadena alimentaria a la exposición de fuentes sonoras artificiales (...)
A partir de ahora, el estudio de las reacciones de los cetáceos al ruido puede ayudar a desarrollar futuros modelos que sean indicadores del riesgo geológico ante una importante actividad sísmica.

Llegar a entender la relación entre los procesos naturales y los de origen antropogénico es esencial para predecir la magnitud del impacto de los cambios que se producen en el equilibrio natural de los océanos, algo que convierte a los observatorios submarinos en claves para hacer un seguimiento y monitorización de estos cambios.".

Si solamente supieramos escuchar a la naturaleza.

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