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Me encantan los ratos de silencio que tenemos al comenzar la clase de aikido
Cada clase empieza con un saludo y unos momentos de meditación que permiten ubicarme en el ahora/aquí. Es mi momento religioso.
El silencio es este vacio de sentidos donde se ahogan e
nsordecidos los deseos que buscan el sentido. "La vida no tiene sentido. El sentido es lo que tu lo das", nos decía Carles el otro día en la clase.
Estar un momento a solas con el Nada, no es compatible con la sociedad que nos impone la soledad como castigo. Pero, el miedo de la soledad es mucho peor.
Sé que la soledad también está sola. Por esto, siempre que puedo, me ofrezco para acompañarla.

"Para practicar plenamente el arte del aikido, debes calmar el espíritu y regresar al origen. Limpiar el cuerpo y el espíritu removiendo malicia, egoísmo y deseo. Sé siempre agradecido por los dones recibidos del Universo, tu familia, la Madre Naturaleza y tus semejantes los Seres Humanos" - Morihei Ueshiba

Comentarios

emereci ha dicho que…
Para mi la soledad es un lugar. Un lugar cálido en el que refugiarse, en el que curarse las heridas o en el que saborear un buen momento. Pero entiendo que a veces ese lugar pueda parecer una jaula. Sobre todo si las ganas de salir nos pillan de espaldas a la puerta.
Un besazo galaico, Boris.