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Cinco años

Todavía no sé si fueron las casi cuarenta horas de tren(es), la falta de raíces firmes o la insensibilidad hacía las distancias, lo que me hizo sentir como si volvía, a pesar de que fue la primera vez que venía a Barcelona. Era el 28 de abril de 2002. Un día antes subí al tren en la estación central de Zagreb.

A Zagreb llegue desde Knin, mi pueblo natal, donde pasé un par de meses (de nervios) esperando el pasaporte. El mismo día que me lo dieron cogí el billete para Zagreb y de allí para Barcelona. Mi abuelo me acompañó a la estación. En su ojo húmedo, de una lágrima a la que la dignidad le impedía a caer, veía toda la historia de nuestra familia, hecha pedazos por la la guerra.

TumTum-Tum-tum. De todos los medios de transporte, el tren es el que mejor sienta a mis ánimos, y mi memoria. Las horas de la hipnótica repetición del ritmo mecánico de las ruedas que golpean las vías, calmaban el miedo del final del trayecto, y la tristeza de no tener que volver. No sabía lo qué me esperaba al bajar del tren, y todo lo que imaginaba en aquel(llos) tren(es) no tenía mucho que ver con lo que he vivido aquí durante los últimos cinco años.

Chetri me esperaba en la estación de Sants, con su hermana y Sergie, los que durante toda la noche intentaban, tímidamente, a romper las barreras lingüísticas, dándome por entender de que hablar idiomas (ingles, algo de italiano y francés) no será ninguna ventaja si quería convivir con los “indígenas”. Así que esa primera noche empecé a chapucear unas silabas incomprensibles, pero como mis locutores lo aceptaban con risa seguí “hablando” contento como un bebe que interactúa con sus primeras palabras. No recuerdo cuales fueron, pero sospecho que eran jamón, o pescaito, dado que esa primera noche de mi llegada a la capital de Catalunya, terminé en la Feria de Abril. (Olé y guapa ya lo dominaba).

Según Freud los primeros cuatro años de infancia son decisivos para el carácter humano. Yo llevo cinco en España así que se podría decir que mi carácter español ya está formado. Es algo complejo, pero con buena base, gracias a la buena gente que conocí, y lo bien que me criaron.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
BORIS! LLEGUE DE CASUALIDAD A TU BLOG,TE CUENTO QUE SOY ARGENTINO,VIVO EN BUENOS AIRES,Y POR PARTE DE MI MADRE,MIS ABUELOS,SON KRAJISNICI,YO DE SERBIO SE HABLAR UN POQUITO,PERO VOY A APRENDER BIEN ALGUN DIA,NUNCA FUI A SRPSKA KRAJINA,PERO EXTRAÑAMENTE ME APASIONA ESE LUGAR DE EUROPA.
CUANDO LEI RECIEN TU HISTORIA,SINCERAMENTE SE ME VINO LA IMAGEN DE MIS ABUELOS A LA MENTE.
TENGO MUCHOS AMIGOS Y AMIGAS,PERO QUE HABLEN CASTELLANO SOLO 2,ASIQUE SI QUIERES HACER UN BUEN AMIGO ARGENTINO POR INTERNET TE DEJO MI MSN leo_cachj@hotmail.com
VIDIMO SE BRATE! CAO!
Anónimo ha dicho que…
jeje, q bien empezaste! pescaito, olé, pura alegría (y hasta tópicazo español- no creo en ellos, pero de algo saldrán-).
el tren, el tren...yo pienso tomar uno en la estación de francia, en mayo, hacia parés, ida y vuelta.
besiños!


silom

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