Ir al contenido principal

2006

- ¡Feliz año nuevo! ¿Qué tal te lo pasaste a noche? –me preguntó mi amigo Sava.
- ¡Fantástico! -le contesté–. Estuve toda la noche en un hotel de cuatro estrellas. Vino, comida, champagne y mujeres. Todo de lujo. E incluso me pagaron.
- ¿Y eso?
- Estaba trabajando.

Pasé la Nochevieja trabajando y el brindis lo hicimos entre compañeros en la cocina, que, a causa de nuestra diversidad étnica, parecía una asamblea de la ONU. Brindamos con cava y tragamos uvas. Seis por persona. No había más. Tampoco nos importaba.

Cuando salí del hotel me di cuenta de que no sentía que me hubiera perdido algo. Las calles llenas de vómito, orina y testosterona no me llenaban de alegría.

Me gustan muchísimo las fiestas, pero la euforia me gusta cada vez menos.

Comentarios

siloam ha dicho que…
como te entiendo, yo trabajé nochebuena (hospital), pero conozco esa sensación del día uno... incluso este año, que no me prolongué, la ví un poco.
feliz año, Boris.
siloam ha dicho que…
Por cierto, me resulta curioso tu enlace a Znet, tengo un hermano que pertenece, traductor voluntario y eso.
http://www.zmag.org/Spanish/0503fisk.htm
dejo el enlace español, aunque el tema claro, triste.
pero esconder la cabeza tampoco sirve.
Boris Matijas ha dicho que…
en el hospital!
¿¡debe haber sido una noche de mucho trabajo!?
yo el día uno por la mañana tenía una traducción en los juzgados y allí dentro parecía ser un día cualquiera ¿cómo estaba el hospital?
por cierto a Fisk le admiro muchísimo. Gracias por el enlace
un abrazo
Anónimo ha dicho que…
no, llevadera, brindas, cenas un poquito(si puedes), intentas dar cariño a los pacientes además de los cuidados, no dramatizar y charlar con los familiares; y eso mismo, una noche más. El mundo no para en día de fiesta, y las enfermedades no tienen horario.
y los de las comilonas, a veces terminan allí.
siloam